Correr: medicina barata y atajo a la felicidad

Hoy que no puedo. Hoy que llevo casi siete meses lesionado del tendón de aquiles. Hoy que queda poco más de una semana para estar en Behobia y ver como casi con toda probabilidad no podré ser de la partida en mi carrera favorita. Hoy, precisamente hoy, queda un día menos para volver a sentir esa sensación que tanto me gusta. De pequeño, cuando jugaba al fútbol, odiaba que el míster nos mandara correr en vez de jugar con el balón. Aquella decisión me hacía detestar algo que hoy añoro. Quién me lo iba a decir…

Y es que correr mola. No hay que ser deportista ni participar en carreras  populares para ser conocedor del enorme impacto que este deporte está teniendo en la sociedad durante los últimos años. La concienciación sobre la importancia de hacer ejercicio en una dieta saludable y la adicción que provoca acabar una carrera han provocado que, quienes corren repitan y quienes no lo hacen, al menos sientan la inquietud y se planteen hacerlo. Si eres uno de éstos últimos ten claro que tu vida mejorará si aceptas el reto.

Nuestro día a día asemeja a una carrera. Unos van mejor que otros. Los hay donde domina el estrés, pero también están los días placenteros donde te sientes a gusto. Corriendo pasa un poco igual, pero la consecuencia de salir a correr solamente suele aportar cosas positivas. ¿Por qué? Porque correr te libera, te despeja, te realiza, te permite expulsar las toxinas negativas que puedas acumuladar durante el día. Mientras uno va corriendo se olvida de los problemas y focaliza el momento en superar las pájaras, las cuestas, el flato o la fatiga y encima al acabar hay premio. El premio de una ducha relajante, impagable. Pocas sensaciones mejores.

No vamos a engañarnos, salir a correr a veces da pereza. La da en verano, cuando tienes que decantarte entre esto o salir de cañas. Y también la da en invierno, cuando hace frío, llueve o nieva. Pero amigos, para obtener el premio hay que ganárselo. Yo veo clave ponerse metas. Si me lo permitís os daré un consejo: apuntaros a carreras. El mero hecho de tener marcada una fecha en el calendario te obliga y a su vez te ayuda a vencer la pereza. Una carrera no es buscar una victoria sino conseguir una meta personal que cada uno se prometa a sí mismo.

Correr es maravilloso y adictivo. Correr es fácil, barato y al alcance de cualquiera. Si además tienes la gran suelte de vivir cerca de un paraje natural siéntete afortunado porque el combo es casi inmejorable.  ¡Ya estás tardando! ¡Corre!

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