Diego Costa, el acompañante perfecto

rF2bBOnJaV_AGL_0953.jpgSe esperaba como agua de mayo y ha cumplido con las expectativas. El regreso de Diego Costa al lugar que nunca debió de abandonar ha supuesto una corriente de aire nuevo que le ha venido a las mil maravillas a su querido Atlético de Madrid. El de “Lagarto”, más allá de ser un excelente delantero centro por meter una gran cantidad de goles, también es el compañero perfecto. Pocos “9” en el mundo condicionan tanto el juego del colectivo, así como provocan que los que le rodean saquen a relucir su mejor versión. A continuación veremos el porqué “La Pantera” ha influido en cada una de las líneas del esquema atlético:

En la defensa:  jugar como defensa de este Atleti tiene una ventaja respecto a otros equipos que siguen la moda actual de tratar de sacar el balón jugado. Simeone prefiere un despeje a una pérdida atrás. Con Diego Costa arriba, ya no se van todos los balones al limbo y de un patadón puede surgir una oportunidad de gol. El ex del Chelsea la pelea, la aguanta, la baja, se la lleva y hace lo imposible por sacar tajada de cualquier acción. No importa si es un pelotazo o un pase intencionado, para él todos los balones son importantes.

En los centrocampistas y en la delantera: estamos ante la mejor versión del equipo en lo que va de temporada y mucha culpa de ello la tiene la mejoría tanto de Thomas Partey, como de Jorge Resurrección. El porcentaje de acierto en el pase ha mejorado en las estadísticas de ambos futbolistas y las pérdidas de balón por su parte han disminuido. ¿Casualidad? Para nada. Basta con observar a los dos canteranos y pensar que sucede ahora que no sucedía antes. Koke vuelve a dar asistencias con pases en profundidad y Partey da más velocidad al juego. La razón es obvia: los dos disponen de un mayor espacio para jugar debido a que el oponente no está tan pegado como antes. Los meses previos al fichaje de Diego, el vallecano se precipitaba en balones que eran imposibles para los delanteros, mientras el ghanés le sobraban toques que ralentizaban el juego. Cuando Thomas quería jugar rápido acarreaba pérdidas peligrosas.

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El centrocampista rival se ve en inferioridad y no sabe a quien de los dos ir.
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Si el doble pivote del rival se va a por el doble pivote rojiblanco, se genera un espacio a sus espaldas que Griezmann aprovecha a las mil maravillas.

Estando Diego Costa en el once el equipo tiene una disposición táctica más alargada y ello provoca que el centro del campo rival tenga dudas. Dudas sobre ir a presionar alegremente a su homólogo rojiblanco o retrasar su posición para evitar que aparezca por ahí un Antoine Griezmann que ahora juega donde más le gusta. Él mismo lo ha reconocido: la presencia del hispano-brasileño hace que haya más espacio entre líneas. Costa fija y el francesito campea a sus anchas. Los números y la alegría en el juego de Monsieur Antoine hablan por sí mismas. 

Si alguien tiene dudas de quien debe de ser el nueve de la selección española en el Mundial de Rusia debería de comenzar a ver asiduamente al Atlético de Madrid. Hay un animal que ruge más que nadie y todo hace indicar que Lopetegui también lo ha escuchado: la Pantera de Lagarto será la referencia ofensiva de la Roja.

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