La Real Sociedad 02/03: “Podemos ser un lider sorpresa pero nos lo hemos ganado a pulso”

En esta segunda entrada sobre “Equipos Inolvidables” vamos a retroceder quince años en el tiempo. Estoy convencido de que si me estás leyendo y eres seguidor txuri-urdin la melancolía ha entrado en ti nada más ver la portada. Por si no lo eres y todavía no te has ubicado, vamos a ponernos en situación. El recuerdo de esta historia se ubica en San Sebastián,  y más concretamente en todo lo que rodeó a aquel inolvidable conjunto dirigido por el entrenador francés Raynald Denoueix. La ciudad de la playa de la Concha llegó a soñar con ver salir campeón a su equipo. Finalmente la suerte fue esquiva y en Vigo se dejó escapar una oportunidad histórica, pero el camino hasta aquella tarde del mes de junio donde se fue todo al trate, podríamos calificarlo de maravilloso.

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Este es el 11 de la Real Sociedad 2002 / 2003 si tuviéramos en cuenta el número de minutos disputados por cada futbolista. Foto: elaboración propia

Bajo la dirección del ex técnico del Nantes desde el banquillo y de un jovencísimo Xabi Alonso manejando los partidos desde el centro del campo, el conjunto txuri-urdin estuvo más cerca que nunca de haber celebrado la tecera Liga de su historia, después de los dos campeonatos cosechados durante las temporadas 1980/1981 y 1981/1982, con Alberto Ormaetxea como míster.

Raynald Denoueix, una carrera corta pero exitosa

Nacido en 1948 en la pequeña ciudad de Ruan, situada al noroeste francés, Raynald Denoueix creció como futbolista, formador de cantera y posteriormente entrenador a más de 400 kms de distancia de su casa. Lo hizo en la ciudad de Nantes, donde defendió la zamarra del equipo de fútbol de la ciudad a lo largo de más de tres décadas. Los primeros quince años lo hizo como jugador, los siguientes dieciséis pasó a formar parte del centro de formación de jóvenes promesas y por último fue entrenador del primer equipo durante cuatro temporadas, para posteriormente llegar a la Real Sociedad. En su palmarés como técnico del conjunto francés logró levantar dos Copas de Francia (1999 y 2000) y una Ligue 1 (2001).

Su estancia en Donosti rozó lo idílico en el primer curso y acabó antes de lo esperado en el segundo. Fue en aquel primer año cuando Denoueix consiguió formar el equipo inolvidable al que aquí hacemos referencia. Rozó la Liga y se la compitió hasta el final al Real Madrid de los galácticos, quien tenía jugadores del calibre de Ronaldo Nazario, Zinedine Zidane, Claude Makelele, Luis Figo, Íker Casillas o Raúl González Blanco. Sus por entonces futbolistas le llamaban “El profesor” debido a lo meticuloso y la claridad con la que trataba de explicarlo todo.

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La Real Sociedad terminó la liga 02/03 como subcampeón después de ceder el lideraro al Real Madrid en la penúltima jornada.

Un fatídico tropiezo en Vigo costó una Liga

La Real Sociedad llegaba a la penúltima jornada del campeonato dependiendo de sí misma. Ganando al Celta en Vigo y al Atlético en Anoeta, el equipo donostiarra se proclamaría como el mejor de la Liga Española 2002/2003. Por su parte, el Real Madrid tenía que esperar un tropiezo de los realistas y sacar adelante sus partidos para aprovechar cualquiera despiste de la entidad guipuzcoana.

Se presentaba el conjunto de Denoueix en el estadio de Balaídos con su once de gala, ante un Celta que luchaba con el Valencia por alzarse con la última plaza que daba acceso a la previa de la Liga de Campeones. Los vigueses consiguieron su objetivo y se impusieron por tres goles a dos, provocando un cambio de liderato inesperado habiendo ya tan poco margen de error. Un doblete del ruso Mostovoi supuso el 2-0 en el marcador y Mido estableció el 3-1 cuando poco antes había recortado distancias el turco Nihat, quien también marcó el segundo tanto visitante en el minuto 84 de encuentro. No fue suficiente.

En la última fecha los merengues, que sí hicieron sus deberes en la jornada previa en el Calderón, también vencieron en el último partido liguero al Athletic Club, quien no logró echar una mano a sus vecinos vascos y el trofeo de la regularidad se quedó en el Santiago Bernabéu.

La Real tenía un esquema muy definido

Si existe una disposición táctica que podríamos considerar mítica en el deporte rey, esta no es otra que el 4-4-2, con un centro del campo donde las bandas tienen un peso importante en el juego y la delantera  disponía de una mezcla formada por una referencia y un segundo punta con mayor movilidad. Así presicamente era como salía el conjunto de Raynold, con un Darko Kovacevic que ejercía de referencia y un ratón llamado Nihat que le daba al ataque del equipo un dinamismo muy interesante. El serbio acabó la competición con una veintena de goles en su haber, mientras que el turco sumó la desdeñable cifra de veintitrés tantos. Formaban una dupla magnífica y seguramente añorada en el Estadio de Anoeta desde aquel entonces. 

Hemos comenzado recordando la delantera pero eso no significa que el resto del once fuera precisamente cojo. En la medular mandaba un doble pivote canterano formado por Mikel Aranburu y  Xabi Alonso. El primero ha vestido la elástica txuri-urdin durante catorce temporadas. El segundo cumplía la primera gran temporada en el primer equipo, dejando muestra del jugadorazo que iba a llegar a ser.

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Mikel Aranburu y Xabi Alonso formaban la pareja perfecta. Foto: Diario Vasco

También en el centro del campo, pero pegados a la línea de cal despuntaban dos futbolistas que presumían de tener un guante en sus botas. Ellos eran, el ruso Valery Karpin en la derecha y el riojano Javier De Pedro en la parte izquierdaEntre ambos anotaron catorce goles, siendo una cifra bastante considerable para tratarse de futbolistas que destacaban más por sus centros que por su llegada. La zurda del riojano y la distra del ex céltico eran capaces de poner balones con lazo para cualquiera de sus compeñeros, a la espera de que estos no desperdiciaran regalos de tal calibre. Además de todos ellos, Tayfun, Gabilondo o Barkero fueron jugadores importantes cuando el míster les daba la oportunidad.

Atrás la pareja de centrales bailaba y es que los cuatro futbolistas que se desenvolvían en dicho puesto eran de un nivel similar. Jaúregui, Shürrer, Boris y Kvarme eran rotados, mientras que en los laterales tanto López Rekarte como Agustín Aranzábal era inamovibles. Los dos además fueron piezas importantes en el apartado ofensivo, doblando a los interiores y provocando superioridad en banda.

“Monseiur Denoué” consiguió dar forma a un equipo que basaba su fútbol en los apoyos contínuos, en las coberturas y en la movilidad para luego jugar rápido y aprovechar la velocidad de sus atacantes. Aquella Real Sociedad jugaba rápido, moviendo el balón con una limpieza asombrosa, a pocos toques y con coherencia en casi todas sus acciones. Sacaba la pelota desde atrás, con laterales de largo recorrido, con dos mediocentros que aportaban criterio y que se compaginaban a las mil maravillas, con Karpyn llegando por derecha y un Javi De Pedro regalando asistencias gracias a que calzaba un guante de seda. Fue una delicia ver partidos de aquel equipo. Era el equipo de todos, puesto que no había aficionado al balompié que se resistiera a disfrutar de un juego tan maravilloso.

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