El Bayern 13/14 de Jupp Heynckes

El veinticinco de mayo del año 2013 marcó un antes y un después en el devenir del todopoderoso Bayern de Múnich. Ese día los bávaros conquistaron su quinta Copa de Europa después de ganarle por dos goles a uno a su máximo rival alemán, el Borussia de Dortmund. Arjen Robben fue el encargado de anotar el gol de la victoria en el minuto 89 de la final. Bajo las órdenes de Jupp Heynckes, los muniqueses alzaron el trofeo más prestigioso del fútbol mundial, en cuanto a equipos no nacionales se refiere. Y lo hicieron siendo fieles al típico estilo de juego alemán, basado en fortaleza física, llegadas por banda y “bombardeos” contínuos al área rival a través de los centros laterales.

“Le dejo un equipo que funciona a la perfección”, declaró el alemán en referencia al nuevo técnico, el español Pep Guardiola

El ex técnico de equipos españoles como el CD Tenerife, el Real Madrid o el Athletic Club, era partidario de un fútbol veloz, donde prefería llegar al área en dos toques mejor que en tres, eso sí, sin confundir esto con la precipitación, puesto que aquel equipo jugaba de maravilla. Su por entonces presidente, Uli Hoeness, llegó a reconocerle a Jupp que con él se vio el mejor fútbol de siempre en el Allianz Arena.

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Alineación titular del Bayern de Múnich en la final de la Champions League disputada contra el Borussia en Wembley (Londres). Foto: Wikipedia

En los años posteriores a Heynckes el Bayern fue dirigido por Guardiola y Carlo Ancelotti. El primero trató de imponer su propio estilo, intentando que los suyos dominaran el partido desde la posesión, algo que no preocupaba en absoluto a Heynckes. El toque que le dio al equipo el técnico español se notó, pero entre los aficionados siempre hubo sensación de añoranza al pasado. La movilidad de la pelota de un lado al otro no siempre era llevado a cabo con la velocidad deseada y el público reclamaba mayor verticalidad y un fútbol menos soporífero. Finalizada la época de Pep llegó “Carletto” y ya sabéis, al mes de comenzar su segunda temporada como técnico bávaro ha sido despedido.

Después de recordar brevemente la historia de los últimos años del club alemán, a continuación veremos cuáles eran las grandes virtudes de aquel equipo que tan bien jugaba y que tanto asustaba a sus contrincantes.

La importancia de las bandas

Solamente es necesario leer los nombres de los cuatro futbolistas que jugaban por fuera en aquella final para darse cuenta de que el juego de aquel Bayern estaba muy condicionado a lo que sucediera pegado a la cal. Con laterales de largo recorrido como eran Phillipe Lahm y Alaba, sumados a dos de los mejores extremos que ha dado el fútbol europeo en los últimos veinte años,  aquel equipo era un constante asedio de llegadas, centros y diagonales desde fuera hacia dentro. Robben y Ribery se implicaron también en tareas defensivas y la dupla que hacían o bien con Lahm o bien con Alaba provocaba estragos en la defensa del contrario.

Presión defensiva

Como se mencionó anteriormente, jugadores a priori muy buenos en el apartado ofernsivo tenían una menor actitud defensiva. Heynckes consideraba clave que el equipo robara el balón y saliera rápido a buscar la portería rival. El entrenador alemán a su vez es también es un enamorado del asedio contínuo, buscando hacer un fútbol total. Todo ello se lo argumentó a sus dos cracks, quienes quedaron convencidos de que era el método correcto y se acabaron implicando en tareas de presión. El hecho de que arriba jugarse una pareja de auténticos guerreros, como son el croata Mario Manzdukiz y el alemán Muller, hacía que los extremos no se pudieran relajar a la hora de robar la pelota, ya que de hacerlo quedarían en evidencia ante la actitud tan positiva de sus dos compañeros de ataque.

Javi Martínez y Schweinsteiger dotaban al medio del campo de un poderío físico importantísimo para realizar coberturas, ayudas e imponer la fuerza y el ritmo que tan superior hacía al Bayern. El fichaje del ex del Athletic Club estuvo en entredicho al ser por aquel entonces la adquisición más cara de la historia del Club Bávaro. En un principio le costó algo más de lo esperado, pero poco a poco se hizo un lugar como indiscutible dentro del once titular. Formaban una dupla extrordinaria, compaginándose a la perfección y leyendo el ritmo del partido con total inteligencia. 

Llegada desde segunda línea

Al tratarse de un equipo que entraba tanto por banda permitía que los medios llegaran al remate y a balones que caían en segundas jugadas. Muller era prácticamente un segundo delantero en el sistema del 4-2-3-1 y quizá no le podamos etiquetar como centrocampista llegador, pero Schweinsteiger, Javi Martínez o los jugadores de la banda opuesta al ataque convirtieron bastantes goles. 

Se ha nombrado a futbolistas que partieron en el once inicial de la final disputada en Wembley pero en el banquillo había jugadorazos de la talla de Toni Kroos. El actual jugador madridista era utilizado en una posición más adelantada de lo que juega hoy en día. Heynckess le situaba por detrás del nueve, prescindiendo en ocasiones de Manzdukiz y adelantando a Muller a la posición más adelantada. A Jupp le gustaba más un doble pivote algo más físico para realizar una presión axfisiante al rival y por eso optaba por el músculo de Javi y de “Schweini” en detrimento de la calidad de Kroos. 

Balón parado

Era, es y será uno de los puntos fuertes de los conjuntos alemanes. Normalmente el Bayern ha estado formado por futbolistas de compresión fuerte, altos y corpulentos, lo que ha provocado que históricamente los germanos tengan en el balón parado una amenaza real para sus adeversarios. En esta ocasión la regla se cumplía y la talla de los Boateng, Javi Martínez, Dante, Manzdukiz o Muller provocaban muchas ocasiones de gol. 

Además, igual que eran peligrosísimos en ataque, en el apartado defensivo recibían muy pocos goles de estrategia. El motivo de ello era exactamente el mismo, la altura y la fortaleza en el juego aéreo de sus futbolistas. Conjuntos como el FC Barcelona, con jugadores muy técnicos pero menudos en el apartado físico, solían sacar los córners en corto para buscar una segunda jugada en vez de hacerlo directo, debido a la inferioridad respecto a los alemanes.

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Previa de la final de la Champions entre los equipos alemanes del Bayern y el Dortmund. Foto: @picture-alliance

Cuarta etapa en el Bayern

Actualmente el míster alemán ha cogido las riendas del cuadro muniqués por cuarta vez en su carrera como entrenador. El estreno en el banquillo bávaro se produjo allá por 1987. Su primer periplo duró cuatro temporadas, en las que conquistó dos Bundesligas (1989 y 1990) y dos Supercopas alemanas (1987 y 1990). 

Dieciocho años después de salir dirigió al equipo durante sólo cinco partidos, al hacerlo como interino debido a la destitución de Jürgen Klinsmann, dejando el banquillo en verano para que fuera ocupado por el holandés Louis Van Gal. Pasaron dos años cuando regresó y cumplió su tercera etapa como “jefe” del equipo del sur de Alemania. Fue sin duda la más exitosa de todas. Aunque el primer año no fue brillante y el Dortmund le arrebató la liga, durante el segundo consiguió un triplete histórico, levantando Bundesliga, Copa y Champions League. Es esta la temporada a la cual hace mención este post.

Ahora, habrá que ver si Jupp Heynckes consigue devolverle aquella versión a la actual plantilla. El reto no es fácil y aunque todavía quedan varios de los futbolistas de entonces, algunos ya son mayores y otros han perdido protagonismo con el paso del tiempo.

 

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